domingo, 15 de febrero de 2015

¿Qué sientes hoja?

Te vi la otra tarde, lucías verde y bella, estabas en lo alto de un árbol, te posabas en la cima de la ciudad, observando su rutina, observándome a mí, mirabas mi calma y mi tranquilidad.
Yo te vi y sentí envidia, ¡cuánto daría por estar en tu lugar! tú eras capaz de ver sin ser vista con facilidad, pasabas desapercibida y eso te hacia tan hermosa y armoniosa.
La tarde, tan gris, tan fría y nublada me hizo recordar aquellos días donde tenía la capacidad de observar y no sólo ver, de escuchar mas no sólo oír. Pude pensar en aquellos tiempos donde no me sacudía la idea de la soledad.
¿Qué sientes hoja? ¿Acaso estás al tanto de toda la magia que te rodea? ¿Todo ese esplendor que te nutre y te embellece? ¿Valoras tus virtudes? ¿Valoras lo que tienes? Estás en el aire, aquél que te mueve con una brisa melodiosa, tienes el sol que te acaricia con sus rayos, tienes agua que te alimenta. 
Lo tienes todo y a la vez no tienes nada. Mañana el otoño caerá sobre ti y tú sobre el suelo húmedo, sentirás la tierra rugosa sobre tu piel en entonces habrás envejecido, tu frescura se transformará en una crujiente sabiduría y me dejarás sola aquí, pensando en lo maravilloso que fue contemplarte en aquel viernes de lluvia. 

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