domingo, 15 de febrero de 2015

¿Qué sientes hoja?

Te vi la otra tarde, lucías verde y bella, estabas en lo alto de un árbol, te posabas en la cima de la ciudad, observando su rutina, observándome a mí, mirabas mi calma y mi tranquilidad.
Yo te vi y sentí envidia, ¡cuánto daría por estar en tu lugar! tú eras capaz de ver sin ser vista con facilidad, pasabas desapercibida y eso te hacia tan hermosa y armoniosa.
La tarde, tan gris, tan fría y nublada me hizo recordar aquellos días donde tenía la capacidad de observar y no sólo ver, de escuchar mas no sólo oír. Pude pensar en aquellos tiempos donde no me sacudía la idea de la soledad.
¿Qué sientes hoja? ¿Acaso estás al tanto de toda la magia que te rodea? ¿Todo ese esplendor que te nutre y te embellece? ¿Valoras tus virtudes? ¿Valoras lo que tienes? Estás en el aire, aquél que te mueve con una brisa melodiosa, tienes el sol que te acaricia con sus rayos, tienes agua que te alimenta. 
Lo tienes todo y a la vez no tienes nada. Mañana el otoño caerá sobre ti y tú sobre el suelo húmedo, sentirás la tierra rugosa sobre tu piel en entonces habrás envejecido, tu frescura se transformará en una crujiente sabiduría y me dejarás sola aquí, pensando en lo maravilloso que fue contemplarte en aquel viernes de lluvia. 

viernes, 6 de febrero de 2015

Quiero una caja de herramientas.

Como dato, cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia...

      Claro que esto no me pasó a mí, obviamente le pasó a la prima de una amiga. Y es que todo empezó una tarde, mientras ella estaba sentada plácidamente, entonces su padre le preguntó que qué quería de regalo de Navidad, a lo que ella sin dudarlo dijo que quería una caja de herramientas. Por su puesto, su padre no contestó nada, a lo que ella supuso que seguro la obtendría.
..pero no fue así, en vez de eso obtuvo chocolates, y no es que le detestara la idea de comer chocolates en Navidad, es sólo que ella esperaba la caja de herramientas que tanto se había mentalizado.Por consiguiente le cuestionó a su padre la razón por la que no hubiese obtenido su caja, sobraron las respuestas del señor: "Es material muy costoso, no lo sabes usar, ¿para qué quieres eso?".

La chica le explicó que era costoso pero no tendría que comprarse todo de una vez, que sería poquito a poquito; que si no la sabía usar, para eso estaba él para enseñarle a usar las herramientas.
¡¿Pero que para qué quería eso?! La misma pregunta le parecía redundante, obviamente usaría la caja con las herramientas para aprender a arreglar las instalaciones, cambiar tuberías y cables, para arreglar el auto, para conseguir un poquito de independencia, ella ya podía imaginarse arreglando solita las instalaciones de la casa que diseñaría...

"No, esas son cosas de hombres" la interrumpió su padre, "tú no necesitas eso, para eso me tienes a mí". 
Anonadada y sorprendida, la chica se quedó con los ojos fijos hacia el comentario machista que acababan de hacerle. Bueno, si algo tenía razón el padre, era que él estaba para ayudarle en todo lo que ella necesitaría, pero él no sería eterno, y ella no podía de depender ni de él ni de nadie para siempre, tenía que empezar a hacer algo al respecto.
Simplemente no podía creer como habiendo crecido con ideas de igualdad de género, donde nadie es superior a nadie, donde todos somos capaces de lograr lo que nos proponemos, de que como mujer hay que ser independiente y no necesitar de nadie, ahora esas palabras eran un balde de agua fría para los ideales de la chica. 

¿Y que se supone que se hace en estos casos? ¿Qué pasará cuando la chica viva sola? ¿Acaso dependerá de que un plomero gordo y peludo entre a su casa a checar su baño? ¿Tendrá que aguantar la mirada burlona del mecánico cuando se le ponche una llanta? ¿O es que acaso tendrá que encender las velas porque se le fregó un fusil a medianoche en domingo y obviamente hay que llenar un papeleo antes de que llegue el electricista al rescate? 

Personalmente estoy a favor de que si te crean unos ideales, se respeten en todo momento, que no exista una doble moral el lo que dicen con lo que actúan, así que, si es que tú, lector, llegas a ver por ahí al papá de esta chica dile que poquito a poquito le puede ir regalando un cachito de independencia a su hija. 

Atentamente, la prima de la amiga.

jueves, 5 de febrero de 2015

Para Dylan...

    Entré a la habitación y ahí estaba, tan calmada como nunca la había visto, tan pasiva, tan tranquila. No hablaba, sólo lo miraba a él, cansado y dormido, hinchado y chiquito. Y es que no llevaban ni un día de conocerse pero ya había amor en el aire, la luz y la felicidad inundaban la habitación.
Entonces la miré y ella por consiguiente me miró, no fue necesario decir mucho, sabía que se había enamorado, en su corazón había entrado el amor más puro existente, tan tierno y protector. Él, por el contrario, aún no sabía que estaba en los brazos de la mujer de su vida, la mujer que acababa de sacrificarlo todo por él, aquella que daría todo lo que esté a su alcance por conseguir su bienestar.
No era necesario hablar con ella para descubrir que ella había alcanzado la felicidad máxima y el amor verdadero. Me senté y pensé en lo que acababa de pasar, los contemplé y me puse a pensar que cuando me preguntaba sobre la finalidad de la vida, no tenía idea que mi respuesta estaba frente a mí. Y ahí estaban, yo era testigo del amor tan puro y verdadero como el que ella había encontrado en ese ser, ella no sólo acababa de darle la vida a una personita, sino también a su propia felicidad. Ella al fin descubrió el amor.