10/Agosto/2021
Me difumino en el viento y me veo desaparecer, me desdibujo entre las sombras y el viento juega con mi forma. Ya no estoy, me fui, estoy más lejos de lo que mi horizonte puede ver, y más allá de lo que se puede percibir.
Y entonces llega la esencia de un recuerdo, lo puedo oler, va tan nítida que siento que ha vuelto, está esa canción al fondo de mi cabeza, ese tango que habla del mareo. No estuve cuando se hizo, pero me identifico de tal manera que te puedo decir qué sigue después de esa melancolía.
Me absorbo entre las sombras y un escalofrío me abraza, ya me fui ¿alguna vez estuve?. He ya ahí la revelación de cómo mi cuerpo ha estado separado de mí todo este tiempo, y al mismo tiempo, cocido a mí como si fuera la sombra de Peter Pan.
Y llega Peter Pan a este texto y no puedo evitar acordarme de ti. Ayer hace diez años que te fuiste pero aún así siempre estás. Ayer hace diez años y sin darme cuenta, mi inconsciente se ha acordado de ti, te he vuelto a soñar y otra vez fue un sueño más despierto que la realidad. Ayer hace diez años fui yo quien se fue, tú sigues aquí, en cada canción española, en cada color rosa, sigues aquí en todos los ojos verdes que veo, tu risa no se va. Yo me fui, mi cuerpo se quedó pero ya no volvimos a tener una unión como la que alguna vez existió.
Me difumino en el viento y me veo desaparecer, me abraza la brisa y la siento en mis rodillas. Mis manos, mis dedos, mi piel y mis labios. He vuelto. Vuelvo a sentir la pesadez de este cuerpo, y percibo mi perfume, me despierta el contacto con el frío del cristal sobre el que escribo. Me fui por un instante pero se sintió tan bien no estar, no existir por al menos un momento. Ahora soy esencia, pero también soy cuerpo, soy forma y soy piel. He vuelto, esta vez para bien, he vuelto esta vez esperando sea para siempre.
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